Los beneficios de la hidroterapia son producto de la sensación de placer que produce el agua.

Debido a su característica principal, que es la de ser un medio donde la gravedad es menor. Eso es lo que denominamos como “flotación”. Las personas que se introducen en el agua lo primero que notan es como su cuerpo pesa menos. En pacientes con alteraciones musculares o articulares e incluso en las alteraciones neurológicas en las que se ha perdido motricidad y destreza manual, en el agua se mejoran esas capacidades al suponer un menor esfuerzo, que si lo hiciéramos sobre tierra firme.

Otro de los beneficios que ofrece el trabajo fisioterápico de recuperación dentro del agua de la piscina, es la resistencia física que ofrece el agua al movimiento. Esta resistencia cuando nos desplazamos dentro de la piscina la usaremos para favorecer la tonificación muscular de los distintos grupos musculares deficitarios.

Un beneficio de todos conocido, es la relajación muscular que produce en músculos tensionados, sobretodo del dorso – espalda y zona pelviana, por las grandes cargas estáticas a las que sometemos nuestros músculos erectores y estabilizadores de tronco, propios de individuos bípedos como el ser humano.

Por último destacar el beneficio de la socialización que conlleva el realizar actividades en grupo dentro de la piscina terapéutica. La piscina y su elemento el agua ofrece la garantía de que no se provocan lesiones traumáticas.

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