EL COHOUSING: LA REVOLUCIÓN INTELIGENTE

El ser humano es un ser “social”, dicho en otras palabras, nos sentimos bien perteneciendo a un grupo, ya sea primero nuestra familia, luego los grupos de amigos, de la escuela, del trabajo, y de distintas actividades que funcionan grupalmente. Durante este proceso, cambiamos de residencia, nos independizamos y queremos nuestra propia casa, el refugio natural donde nos sentimos seguros.
El sistema de trabajo de la sociedad actual ha llevado a la disgregación de los grupos de amigos, e incluso de las familias, ya que el trabajo exige movilidad; no se suele encontrar donde queremos, y acabamos trasladándonos a vivir cerca del mismo ya que de lo contrario nuestra vida sería inexistente, puro trabajar.
Así nos centramos en el trabajo, que está en las ciudades y hemos ido abandonando los pueblos, y nuestra forma de vida ha cambiado, pasando a ser más individualista, junto a vecinos que no conocemos y no tenemos tiempo de conocer, espaciando el contacto con los amigos hasta hacerlo inexistente, dedicados a los hijos, hasta que se independizan, desatendiendo a nuestros padres por falta de tiempo, y aparcándolos en una residencia cuando necesitan ser cuidados, y luego nos jubilamos y desaparece ese mundo del trabajo que nos absorbía, y quedamos solos con nuestra pareja, con visitas esporádicas de amigos y familia, todos desperdigados en aras de ese trabajo que nos permitió subsistir. No digamos si muere nuestra pareja, la soledad va apareciendo en nuestras vidas hasta esconder el sol, y la misma sociedad nos aparca, como inservibles, y algunos intentan vendernos como molestos, como por nuestras pensiones empobrecemos al resto del estado, y no se descaran más porque somos algunos millones de votos mal que les pese.
Pero, era esa la mejor opción?  Cuando llegamos a este momento en nuestra vida y reflexionamos podemos darnos cuenta que quizás no fue esa la mejor opción.
No sería posible una sociedad más agradable, que permitiera un trabajo digno, de cercanía de nuestra residencia, que nos permitiera seguir disfrutando de nuestra familia y amigos? Y más justa? Después de todo, este sistema hace felices sólo a unos pocos, — es esto lo mejor que somos capaces de hacer? Desde luego, ahora, desde mis 64 años, digo NO, esto fue todo un engaño, una trampa en la que esos pocos nos hicieron caer, y acabaron manejando a muchos millones. Tenemos ahora un mundo lleno de guerras, de desigualdades que no solo no se corrigen sino que se acentúan, lleno de corrupción, donde recuperamos salvajismo del pasado y nos acercamos de nuevo a escenarios en que los hombres vuelven a matarse entre ellos por y para la riqueza de unos pocos, bajo el engaño de las banderas, las naciones y las religiones.
Para muchos de nosotros es evidente que esa situación necesita un golpe de timón. Esta debe ser por fuerza una era en la que lo social prime sobre el intocable sistema capitalista, y donde le digamos a esos pocos que nos han dominado que las reglas van a cambiar. No soy optimista sobre eso, pero las personas que vemos el mundo de forma parecida a esta tenemos la responsabilidad de luchar por mejorarlo, y hacerlo de forma efectiva e inteligente.
El COHOUSING, en su momento, viene a ofrecernos una herramienta de lucha social revolucionaria, aparece en los tiempos en que se hace evidente su necesidad, y es una gran oportunidad, en todos los aspectos, de aportar nuestro granito de arena para conseguir una sociedad mejor, más justa, comprometida con el medio ambiente, con la igualdad y la justicia social, con la ecología, la sostenibilidad, con la rehumanización de la sociedad, y con la fraternidad entre los seres humanos y el planeta, tomando conciencia de nuestra responsabilidad para con ello. Sí, todo eso tiene su reflejo en EL COHOUSING.
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